Saber rendirse

Parece ser que la perseverancia es muy valorada; en la primaria dan premios por ella, en un curriculum puede ponerse como una cualidad favorable, y en general es bien vista.

Sin embargo últimamente he estado pensando que rendirse también es algo lleno de valor. Hacerlo en el momento correcto, conservando la dignidad y sabiendo obtener un aprendizaje de la batalla perdida, puede hacer que rendirse sea un arte.

Mucha gente estaría mejor si por ejemplo, supiera aceptar que la vida escolar no es lo suyo. Gente que insiste en buscar una licenciatura cuando quizá una carrera técnica sería lo ideal para su perfil. Quien insiste en algún proyecto que visto desde fuera es evidentemente infactible pero que desde dentro parece que es cuestión de perseverar. Aquellos que nos enamoramos y todo lo vemos como señales de estar a punto de lograrlo.

Yo pertenezco al grupo de los que no sabe rendirse. Alguna vez permanecí en los extra-innings de una relación por muchos meses, pensando que solo tenía que luchar un poco más y pronto estaríamos mejor. La verdad, jamás volvió a ser como al principio, y rendirme a tiempo me pudo haber evitado heridas, traumas, peleas y más cosas que aún combato día a día.

Pero estoy aprendiendo, pues no quiero salir mal de la batalla que estoy librando actualmente. Quiero salir con mi dignidad lo más completa posible, con el ánimo listo para lo que sigue, y sabiendo un poco más de mi mismo.

¿Estoy listo para rendirme? No; todavía tengo un par de cartas más por jugar y tampoco sería sensato retirarme sabiendo que hay algo que hacer, mas quiero estar listo psicológicamente para que, si veo que también esos intentos fallan, sea capaz de dar media vuelta e irme.

En fin, la fuerza de voluntad no es siempre para aguantar más, a veces es para dejar de aguantar y ya no jugar al martir.

B.

Fall seven times, stand up eight.
Japanese Proverb

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9 Comments to “Saber rendirse”

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  1. Lourdes says:

    No bueno… no tienes constancia en los post’s pero esperar 10 días para escribir algo así sin duda valió la pena… tienes toda la razón, creo que el rendirse también debería ser bien visto… como bien mencionas vale la pena hacerlo en el momento correcto y con dignidad de por medio.

    Sin embargo tienes razón también en la cuestión de que no sería sensato rendirse sabiendo que aún se puede hacer algo… pues si te rindes en ese momento… te quedaría el gusanito, de: “que hubiera pasado si hubiera hecho tal…” creo que es una cuestión sumamente complicada… pero también recordemos que todo tiene un límite… sino sería estancarnos un poco en lo mismo.

  2. axelitus says:

    Me parece correcta tu apreciación. Es fácil caer en el sobrevaloramiento de la perseverancia aunque también es verdad que tiene su justo valor. Encontrar el punto medio entre perseverar justamente y perseverar pendejamente ha sido una cuestión difícil en esta sociedad (y para muestra sólo tenemos que voltear a ver al Peje y mirar como pendejamente está perseverando a lo pendejo). No quiero meterme en política pero me apreció un ejemplo práctico muy claro; regreso al tema.

    ¿Cuándo salir cuando todavía tienes un poco de dignidad? Normalmente te das cuenta ya que pasaste ese punto… lo digo por experiencia también… pero por un lado en la vida tienes que caer así de bajo para formar tu carácter y aprender… aprender a rendirte a tiempo y eso sucederá algún día…

    Me parece fenómeno que decidas jugar tus “últimas cartas”, recordemos que “el que no arriesga no gana” y me parece muy sensato que tengas en mente que puedes irte sin nada. Personalmente creo que yo estoy igualmente aprendiendo todo ese asunto de buscar el point of no return… hasta el momento no lo he encontrado…

    Suerte! Y espero que en tu juego tengas un póker… o sepas bluffear muy bien ;)

  3. Confieso que soy terrible bluffeando pero que estoy cuidando al menos una buena carta aún.

  4. axelitus says:

    Muy bien… haces bien… el problema es saber en que momento jugarla… si bien saber cuando desistir y cuando persistir es complicado, saber en que momento jugar que carta complica más el asunto…
    En estos momentos me encuentro en un juego que se torna complejo. Hay manos en que parece que estoy ganando y de pronto siento el revire impresionante que me hace decir “back off” y hay otras en que se decide que va a ser mi mano la que dictamine el curso…
    Aún no siendo suficientemente perverso, la casa sigue patrocinandome fichas haciendo que mi deuda sea mayor cada ronda (¿por qué? Muy fácil: Porque aún no estoy listo para rendirme).
    Contrario a ti parece que a mí ya se me acabaron las cartas lo que significa que tendré que sacar el “As bajo la manga” (esperando que realmente haya guardado el As y no una carta cualquiera) pero eso me pone en una situación peligrosa ya que si soy descubierto haciendo trampa al casino no le va a parecer muy bien y seré echado como cualquier perro a la calle con la dignidad por los suelos… hay que tener cuidado al llegar a este punto. Pero ya se dijo: “Si no estás aquí para arriesgar… entonces vete…”

    Saludos!

  5. Warbrum says:

    Rendirse es caer, agachar la cabeza, dejar de luchar. Más bien debemos saber cuando parar, qué decisiones tomar, en quién confiar, etc, etc, etc. Sin embargo, a veces es necesario sufrir, si no, ¿cómo aprenderíamos?

  6. Axxxu says:

    Naaaaa, digamos que eso de rendirse puede ser parcialmente cierto.

    Sí es verdad que hay que aplicar el “giving up” en cosas como las relaciones amorosas (o intentos de), es bastante real eso de que uno podría evitarse traumas y actitudes que más adelante uno suele cometer el error de repetirlas en otras nuevas relaciones de pareja “sin deberla ni temerla” como dice la sabiduría popular.

    A veces el “rendirse” también amplica para las amistades, qué tal cuando ves que tus cuates la riegan y la riegan en algo, y los quieres ayudar a mejorar su vida y su entorno, pero por más consejos que les des, no más no agarran la onda ni entienden ni nada, y ocasionalmente la misma amistad se puede llegar a fastidiar por situaciones como esas.

    Sin embargo, hay algo en lo que creo firmemente en que no es posible rendirse: UNO MISMO. Sí, tal vez suena medio a libro chafa de superación personal, pero de verdad considero que en el momento en que te fallas a tí mismo, ya valió todo lo demás… y rendirse con uno mismo implica dejar de creer que cada quien tiene capacidad de “ser”. Por eso, si crees que puedes…. seguramente podrás (a pesar de los mil obstáculos que se te pongan enfrente) hacer, pensar, decir, olvidar, recordar, aprender, superar… bueno una lista interminable de cosas que a veces uno olvida que es capaz de realizar.

    Conclusión, felicítote por el nuevo blog que tiene un ambiente más amigable, y sigue escribiendo porque eso te ayudará!!!

  7. axelitus says:

    Estoy de acuerdo con Warbrum en que es bueno “vivir” las cosas para aprender de ellas (quizá no necesario porque existe lo de aprender por la vía del ejemplo, aunque bien dice esa frase: “nadie experimenta en cabeza ajena”); pero difiero en que hay luchas que simplemente son inútiles, no porque no debas luchar por lo que te interesa, sino porque hay momentos en que la lucha ya se encuentra definida y hayq ue saber retirarse con la frente en alto sin perder más de lo ya perdido.
    Lo que si es cierto es lo que dice Axxxu: nunca debemos darnos la espalda a nosotros porque si lo haces ya estás perdido…
    Ampliando un poco el panorama yo me hago la pregunta más general de ¿Cuándo hay que saber cuando que? (curiosa forma de formular la pregunta) y eso es tema que pondré a la luz en algún post subsecuente en mi blog (y verán el por que de tan curiosa pregunta).

  8. La pregunta es: ¿Me estoy rindiendo ó de manera mas bien como a lo “Sun Tsu” estoy capitulando?

    En el libro “El Arte de la Guerra” de dicho autor, menciona que:

    1.- -”…el buen general no es el que entra a todas las batallas, sino que sabe elegir cuándo y dónde entrar”-.

    2.- -”Si el adversario resulta mas poderoso, capitula. Eso te permitirá no perder lo obtenido y no desgastar la moral de tus ejercitos, tus pertrechos y tu oro”-.

    Me parece mas bien que el tomar la vida como campo de batalla en el que o se gana al 100% o se pierde totalmente, resulta en lo que de manera personal me sucedió hace poco mas de 10 años. Simplemente terminé agotado, pobre, sin una sola relación de negocios que pudiese aprovechar y con “amigos” dándome la espalda.

    Capitular sabiamente no es rendirse. Ya lo dijo el emperador Hiroito cuando capituló el fin de la tan sangrienta guerra del pacífico: -”…seamos como la vara del bambú: se dobla hasta el piso por el peso de la nieve pero luego en primavera, vuelve a erguirse cual si nada hubiese pasado”-.

    La perseverancia es un tesoro. No lo niego. Eso me ha ayudado muchísimo, pero el saber cuando hacerse elegantemente aun lado, es también algo que los años nos enseñan.

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