A losing game

Hay muchas analogías comparando al amor con un juego. Mi amiga Cecilia insiste —a recomendación de Amy Winehouse— que el amor es un juego para perder (Love is a losing game).

Queen, en cambio, lo pone del lado contrario, diciéndonos:

All you have to do is fall in love and play the game

pero lo ven de un modo mucho más positivo, enamorarse y jugar el juego son lo que te va a poner bien.

Yo por mi parte, creo que sí es un juego, como casi todo en la vida, hay reglas, estrategias, oponentes, puntos, ganadores y perdedores. Sin embargo, pensando en particular en la analogía con el poker, vino a mi mente el canon de los juegos de azar: “Retírate cuando estás ganando” y pensé ¿aplicaría esto en el amor?

Suena sumamente difícil, pero imaginen que en el momento cumbre de su relación cumbre, deciden terminar de tajo con todo. Sin dejarle la oportunidad a la monotonía y a la costumbre de apoderarse de ella, sin permitir que vengan peleas, desconfianzas, traiciones, simplemente dejarla en el momento en que todo era ideal.

Esa podría ser una estrategia ganadora; dolorosa pero ganadora. Tal vez imposible de ejecutar, siempre estaríamos pensando que todavía se puede mejorar un poco más pero precisamente un buen apostador sabría detenerse ahí.

En fin, ¿enamorarse para ganar? ¿perder por amar? creo que la siguiente tira resume esta confusión.

Del web-comic XKCD

Del web-comic XKCD

Life, like poker, has an element of risk. It shouldn’t be avoided. It should be faced.
Edward Norton

Posted in : Filosóficos
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3 Comments to “A losing game”

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  1. axelitus says:

    Muy bueno tu post! Unos cuantos dirían: “lo chedo es la adrenalina del momento en que estás jugando… y ese es el recuerdo que debe quedarte”. Es verdad… la adrenalina del momento, el gozo y placer que te da la relación es condimento fundamental en este juego… pero no comparto la visión de que se quede sólo en eso (pudiera ser la razón que haya estado como estuve cuando estuve así…); para mí necesariamente debe haber un punto en el que el juego se convierta en ese “algo más”. Es cierto… lo más probable es que llegue la monotonía, las peleas, el asqueroso apoderamiento (maldito seas) y demás… pero después de eso debe haber algo más… al menos yo sigo buscando; pero creo que aplica muy bien lo que ya decían los fabulosos: “ay viejo que en este juego
    a mi siempre me toca perder”, lo cierto es que al final es un juego muy confuso…
    Sigue escribiendo viejo!

  2. Pero…. ¿Por qué perder o por qué ganar?

    Creo entonces que caeríamos con eso en la concepción napoleónica en la que -”…se hace la guerra como el amor, mientras que el amor se haría como una guerra”-.

    Al final creo yo que el amor en si mismo SÍ exige dar y ponerse a disposición de alguien, mas sin embargo debe existir una muy justa e implícita reciprocidad.

    Habiendo pues reciprocidad, entonces es cuando se llega a ese deseado y buscado “estatus quo” de pleno equilibrio en el que nadie da mas de lo que recibe, ni recibe más de lo que da.

    Ahora bien. Tal vez desde el punto de vista pragmático-financiero, eso se le denomina “quedar en tablas” o también “utilidad cero”, pero entonces hay que recordar que de lo que se trata más bien, es de estar y compartir lo que resta de nuestra existencia con alguien. Ese pues el tan cacaraqueado y buscado “valor agregado”, que hace de una operación “nada para nadie” teóricamente, en una verdadera relación.

    Así pues, el amor se convierte en ese tan “meloso” fundirse el uno con el otro; esa conjunción perfecta de lo cóncavo y lo convexo tan perfecto en el que nada sobra ni falta.

    Amor es pues… EQUILIBRIO.

  3. Mi estimado Óscar, tienes razón en tu perspectiva, sin embargo es la idea de una relación adulta, madura, y que ha llegado a ese punto de reciprocidad.

    Una relación así es lo que se puede llamar ‘un garbanzo de a libra’ y se pasa por una decena (o más) de relaciones en las que no se llega a eso por una razón u otra.

    Definitivamente mis palabras están llenas del dolor de lo último que me ha pasado, pero estoy seguro que cuando las cosas cambien, mi perspectiva cambiará, pues soy alguien que le gusta entregarse, olvidando la posible utilidad.

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