Excuse me while I kiss the sky
El pasado sábado 8 de agosto hice realidad un sueño que había tenido desde mucho tiempo atrás: salté en paracaídas.

Los valientes aventureros
La aventura comenzó gracias a Juan Carlos —mi primo/amigo— y su novia Julieta, que saltaron en enero y tenían ganas de repetirlo. Cuando empezaron a organizarlo me invitaron y yo decidí propagar la invitación entre mis amigos y demás, para finalmente conformar un grupo de 14 personas. Gracias al gran tamaño del grupo, nos dieron un descuento y otro adicional al organizador, que tuvo la genial idea de, en lugar de guardarse la diferencia comprar carne y cosas para asar y compartir y así pasar más a gusto el día.
Después de las impuntualidades, contratiempos y tragicomedias del camino llegamos a Tequesquitengo (muy cerca de Apotla, donde organicé el primer BoliCamp) y procedimos a llenar nuestras hojas de inscripción, pesarnos (sí, nos hicieron pesarnos y yo pague sobre-equipaje) y pasar al área donde van entrenando a los que están por saltar.
El día fue un sube-y-baja emocional porque la espera se vuelve larga, y hace que calmes un poco los nervios, pero luego vuelven a subir cuando le toca pasar al entrenamiento a alguien del grupo y luego una ansiedad porque llegara nuestro turno cuando veías a alguien bajar con una mezcla de euforia e irrealidad.
Los primeros en saltar fueron Fo, Dulce y Rodrigo; Fo porque tenía que estar a las 5:00 en el trabajo, Dul por los XV de la hermana de su novio y Rodrigo para evitar rajarse si pasaba más tiempo.
Después de varias tandas de propios y extraños fue el turno de Javier —amigo de la oficina—, Rafael —mi hermano— y mío. Cabe mencionar que Javier pagó $950.ºº adicionales para que grabaran toda su experiencia.
Comenzamos por ponernos los arneses y recibir la capacitación en la que nos explicaron como movernos dentro de la diminuta avioneta, como colocar los pies en el instante previo a saltar y la posición que debemos tener durante la caída libre.
Aquí vino otra montaña rusa de adrenalina, porque dicen tu nombre, te amarran el arnés (muy apretado e incomodo, por cierto), te entrenan y luego te vuelven a dejar ahí, a la expectativa, minutos que se hacen eternos esperando que te lleven a la avioneta. Además, la prudencia me indicó que por más calor que tuviera, no era buena idea tomarme una cerveza en ese momento.

Prácticamente listo
Finalmente, llegó la hora de caminar a la avioneta… Esos 100 metros con el arnés y la posición peculiar que te obliga a tomar, te hacen sentir como astronauta caminando a abordar un transbordador espcaial; volteas y te despides de la gente, caminas erguido y sabes que estás arriesgando tu vida.
Nos subimos a la avioneta, y entre mis dimensiones y las de mi hermano —mide 1.98 m— no cabíamos perfectamente, así que mi instructor decidió aprovechar que la avioneta era un modelo sin puerta y yo hice el viaje completo con un pie colgando fuera de la nave. Mi hermano me confesó después que esto lo tuvo muy tenso todo el viaje, pues mi posición parecía que estaba a punto de salirme, y aún sin haberme amarrado a mi instructor y nuestro paracaídas.
El vuelo duró 15 minutos aproximadamente. Una vista asombrosa: el lago, casas, bosques, campos de cultivo y pistas de aterrizaje de varios lugares como al que fuimos. Sin puerta y sentado junto al marco, desde el primer metro de elevación yo iba viendo todo así que en realidad nunca llego el vértigo. Mientras tanto, Paco, mi instructor, iba diciéndome que eran los distintos lugares que se alcanzaban a ver, y me mostraba en su altímetro como iba el ascenso.
Finalmente, cerca de los 9,000 ft, Paco y yo comenzamos las maniobras para ajustar mi arnés al suyo, apretarlos, y dejar todo listo y dispuesto para el gran momento.
Llegó el momento de la verdad. Amarrados y listos, nos deslizamos para que mis pies colgaran, cruzados, bajo la panza de la avioneta. No pude evitar mirar hacia abajo pero inmediatamente me dieron la indicación de subir la cabeza, tomar el arnés y avanzar.
Salté.
Es absolutamente imposible describir las sensaciones y pensamientos que pasan en ese momento. La velocidad, el zumbido del aire en los oídos, la libertad, el espacio y por supuesto la tierra acercándose.
En este punto cometí un error y olvidé algo del entrenamiento. Justo al empezar a caer, hay que empujar la cadera hacia adelante, para estabilizar el cuerpo en posición horizontal y así tener más fricción y por tanto menos velocidad. Como no lo hice así, íbamos en picada, de boca, a una velocidad mayor. Paco me gritó que hiciera fuerza y entonces ya quedamos estabilizados, bajando rápidamente.
Durante esta etapa del salto, es posible hacer movimientos del cuerpo que resulten en giros, barrenas, etc. Obviamente mi poca experiencia solo me permitió hacer lo más básico, y antes de que me animara a probar un giro hacia el frente, Paco me anunció que me preparara porque iba a abrir el paracaídas.
Sentí un jalón, menos brusco de lo que esperaba y comenzamos a bajar a una velocidad mucho menor, con Paco controlando el paracaídas y yo gritando como loco ahora que ya podía respirar y hablar de manera normal.

Descenso
Brevemente me enseñó como usar los controles: acelerar, frenar el paracaídas y girar y me pasó los controles para que yo fuera llevándolo a donde quisiera. Me dijo que en los giros, mientras más fuerte jalara la cuerda más rápido lo haríamos, así que me arriesgue y jale hacia la derecha lo más abajo posible y solté un poco del lado izquierdo y comenzamos a dar vueltas a mucha velocidad, y quedando el paracaídas prácticamente horizontal en relación a nosotros. Luego un poco de velocidad, freno, y algunas maniobras para ver el paisaje. También en este punto, Paco soltó el arnés de la cintura, que hace que te separes del instructor unos 20 cm y el pequeño jalón hacia abajo te recuerda que estás flotando en el vacío.
Devolví los controles a Paco y el empezó a hacer los movimientos necesarios para llegar al punto de aterrizaje. En este momento, el mareo me hizo agradecer el no haber tomado o comido algo antes de despegar, hubiera sido vergonzoso.

Aterrizaje
Como cierre, nos aproximamos al área de aterrizaje, con las piernas dobladas y listo para bajarlas y correr a la velocidad que nos daba el descenso (disminuida por el viento en contra). Todo salió bien, terminé de pie y sin problemas y como fui el primero en lanzarme, esperé ahí a que bajaran Rafa y Javier.
Cuando vas cayendo, un chico que trabaja ahí te toma fotos que luego te vende en un CD por $100.ºº. En un principio pensé que era tonto comprarlas, si yo llevaba mi cámara, pero a él le dan una posición privilegiada para captar el momento, y ya estando ahí, y entrado en gastos, también lo compré.
La tarde transcurrió con las demás tandas lanzándose; cervezas, carne asada, chorizo y quesadillas; y nos quedamos ahí hasta un poco pasadas las 6 y emprendimos el camino a México.

Con Paco
Algo muy importante es la calidad y calidez del lugar. Te dan confianza plena y eso es justo lo que se necesita cuando estás poniendo tu vida en sus manos. Los instructores, empleados, y demás gente son gente excelente. Dejo los datos:
Skydive México
Tequesquitengo, Morelos
Pasando Cuernavaca hacia Acapulco
http://www.paracaidismo.com.mx/
Firmo, para cerrar, con una cita a Leonardo da Vinci que nos leyó el dueño de la tienda; un señor de algo de edad, que cuando joven saltaba en paracaídas, pero que ahora no lo puede hacer por problemas en las piernas.
B.
When once you have tasted flight, you will forever walk the earth with your eyes turned skyward, for there you have been, and there you will always long to return.
Leonardo da Vinci
6 Comments to “Excuse me while I kiss the sky”
Add Comments (+)-
Super experiencia, se puede ver en tus l{ineas lo mucho que disfrutaste el brinco. Felicidades! y un abrazo.
-
Qué padre experiencia !!!!
Felicidades. YA tenés que contar a vuestros pibes !!!!
Saludos y FELICIDADES !!!
-
QUE INCREIBLE!!!!!!!!!!!!!!!!!
Y QUE PANTALONES PARA HACERLO
-
Wow simplemente genial…
te pasas primo nunka invitas xD
pero ahora ke deje de ser pobre
poes ia me podras invitar ^^
ke chingon ^^
sigue asi ^^
ahh y kuidado kon #LaMujerCuCu D=
Wow!! Qué increíble!! Ese es o era uno de mis sueños!! Siempre lo he querido hacer, pero desde hace como un año parece que le tengo pavor a las alturas siendo que antes era súper aventada!! =S Neta q chido q tuviste esa oportunidad y q todo estuvo de lujo!!