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¿No te estremeces?

// March 9th, 2010 // 5 Comments » // Autobiográficos

Ya lo escribí en noviembre, al día siguiente del concierto de The Killers:

Creo que un buen músico (o una buena banda) no se define por el número de notas por segundo que toca, o por los decibeles que pueden dar sus equipos de sonido… Incluso ni siquiera por el número de discos o boletos vendidos.

A mi gusto, una de las cosas más importantes para definir a un buen músico, como artista, es su capacidad de tocar fibras sensibles de quienes lo escuchan, su capacidad de conmover y de hacer que la gente se identifique con aquello que están oyendo.

Y nuevamente el domingo pasado (7 de marzo) pude constatarlo en el concierto de Coldplay.

LoveNo soy un gran fanático de Coldplay; me gustan los sencillos, he bajado los discos y me se —a medias— las letras de algunas de sus canciones. Sin embargo, me parece que es una banda con una enorme capacidad de conmover con sus canciones y sus arreglos.

Durante el concierto del domingo tocaron la mayoría de esas canciones que al menos ubico y que puedo incluso washawashear. Sonaba increíble y particularmente el espectáculo visual en las pantallas, los globos amarillos durante Yellow y la iluminación en cada canción generaban una atmósfera ideal para estar de la mano de mi novia.

Escenario especialEntonces, pasada la mitad del concierto, los cuatro integrantes de la banda desfilaron por un pasillo que conectaba el escenario principal con una pequeña plataforma cuadrada, ubicada en el límite entre las zonas A y B de acceso general y totalmente rodeada de público.

En esta plataforma tocaron Shiver, la canción que más me gusta de la banda y que desde ese día se convirtió en nuestra canción. Ella dijo: “¡Grita fuerte mi amor, esa es nuestra rola!”, yo sencillamente ya no pude contestar: cantaba y lloraba de alegría.

Intenté hacer que mi llanto pasara desapercibido, pero fue inútil, ella no dijo nada pero era bastante obvio, mas luego pensé “¿Qué importa? Es por la felicidad que tengo de estar con ella” y mejor seguí disfrutando de lo que quedaba de la canción en vez de batallar con disimulos.

Lee la letra

No existe una letra perfecta para cada relación y cada situación que se vive en la vida; Shiver no es la excepción, pero tiene fragmentos que, perfectamente relacionados a la canción, me estremecen.

B.

I’ll be there by your side, just you try and stop me
Shiver — Coldplay

Una debilidad

// February 26th, 2010 // 2 Comments » // Autobiográficos, General

#YoConfieso que tengo una debilidad por los ojos grandes.

Eso fue lo primero que twiteé la mañana del jueves en el que ocurrió este capítulo de mi historia; una confesión vana pero coqueta que inmediatamente recibió más de un reply. A veces era demasiado fácil atraer —con ciento cuarenta caracteres o menos— la atención de todas esas personas al otro lado de la nube: tenía en cuestión de segundos varias pequeñas fotografías, con dudoso ángulo y aún más dudosa iluminación, pero que llenaban mi pupila y mi autoestima con sus replies.

Estoy emocionado por lo de esta noche…

Esta vez recibí replies llenos de curiosidad preguntando qué era lo que haría que me tenía en ese estado, pero no llegó ni una letra de parte de @rositaFashion quien era el verdadero origen de mi emoción aquella mañana. Esa noche nos conoceríamos finalmente, iríamos al cine y ella dejaría de ser tan sólo ese avatar que yo ya era capaz de reconocer instintivamente.

Habían pasado ya varios días de haber empezado a coquetear con ella en el timeline, de haber pasado de twitts al aire a los DMs, luego al messenger e incluso algunas llamadas al celular —la mayoría de ellas ya en un considerable estado etílico— cuando finalmente decidí proponerle un encuentro. Sería algo sencillo: simplemente conocernos, platicar un poco y ver cómo se daban las cosas; hicimos el pacto de decirnos con franqueza si no nos gustábamos o si ya no nos llamaba la atención continuar con nuestras ondas twitteras.

Mi primer error fue, quizá, elegir ir al cine. Aunque habíamos hablado de las ganas que teníamos de ver esa película, el cine no se presta para conocer a alguien; no se puede platicar y ni siquiera es cómodo para verse frente a frente. Aunque es probable que mi elección fuera un mecanismo de defensa: primero tenía que comprobar que ella fuera tan atractiva como se veía en su avatar, con esos ojos grandes y esa sonrisa casi infantil. Luego, si perduraba el atractivo físico, podríamos salir más para conocernos a fondo.

La mañana transcurrió entre rachas de trabajo intenso, twitts al aire, algún hashtag entretenido e imaginaciones de lo que depararía la twittdate, cuando cerca del mediodía leí:

Triste acontecimiento. Lamento informarles que ya encontraron el cuerpo de @LaPorter. Habrá una misa hoy, más información por DM.

Se revolvió el cereal del desayuno dentro de mi estómago. Ella, @LaPorter, fue mi twittcrush anterior. No recordaba con claridad hacía cuantas semanas la había conocido en persona pero sabía perfectamente que después de aquel café en el que platicamos por horas, tomamos la decisión tácita de alejarnos y el distanciamiento había sido tal que apenas en ese momento me daba cuenta de que tenía ya algunas semanas sin leer nada de ella: ni fragmentos de canciones, ni quejas de sus tareas, ni bromas con sus amigas. Nada.

Honestamente me dio pena preguntar más; tal vez por cobardía o tal vez por evitar el morbo, pero no quería enterarme de qué le había sucedido. Además, mi presencia en un funeral habría estado absolutamente fuera de lugar. Para su verdaderos amigos y para su familia yo estaría invadiendo su privacidad y sería un extraño con el que cruzó unas escasas palabras. De cualquier modo me dirigí a su página de Twitter y sentí escalofríos cuando leí el mensaje que me hacía saber que alguien ya se había tomado la molestia de cerrar su cuenta y en seis meses alguien más podría ser @LaPorter.

Pese a lo poco que nos conocimos sentí un breve deseo de llorar pero me limité a twittear lo siguiente:

Why can’t we just rewind? http://tinysong.com/d4w

El resto de la tarde fluyó con dificultad y desgano para trabajar, contemplé incluso la idea de cancelar la salida al cine con @rositaFashion, de no ser porque en algún momento del día leí un twitt suyo en el que decía:

También estoy muy emocionada… Será esta noche.

Hice todo por sacudirme la melancolía mientras me dirigía al cine, aún con un poco de ilusión por conocer a mi twittcrush y decidido a pasarla lo mejor posible con esa niña cuya pequeña foto tanto me había gustado.

Era un jueves tranquilo en el cine, tal vez por el intenso frío que se había sentido esos últimos días, por lo que mi antelación para llegar a comprar boletos resultó exagerada y tuve tiempo de curiosear en el timeline. Saltó a mi vista un update:

A punto de entrar a la misa… Qué nefasto crimen, la inseguridad está terrible.

Asumí de inmediato que hablaban de @LaPorter y una parte de mí se sintió culpable por estar esperando entrar al cine en lugar de estar allá. De cualquier modo, mientras deliberaba respecto a cuán incorrecto sería asistir, vi a @rositaFashion subiendo por la escalera eléctrica.

La identifiqué inmediatamente, con ojos tal y como en la foto, una sonrisa nerviosa y vestida primordialmente de rosa justo como lo esperaba. Se acercó, nos saludamos con voces temblorosas y le dije que llegaba justo a tiempo pues la función estaba a minutos de empezar.

Nuestra conversación hizo amena aquella odiosa espera que antecede a una película. Hablamos de los twitteros que conocíamos, de twittstars y conforme avanzaban los minutos nuestro nerviosismo se iba diluyendo. No puedo negar que disfruté mucho la película y los tímidos logros que iba haciendo con ella, tomando su mano primero, dándole un beso espontáneo en la mejilla y finalmente, abrazándola. Sin embargo, algo en mí me decía que estaba teniendo demasiados avances como para ser una primera cita.

Cuando terminó la película noté con tristeza que era ya muy tarde como para quedarnos a tomar un café y conocernos más, así que sin necesidad de aclararlo nos dirigimos al estacionamiento. La acompañé primero a su coche, que estaba en el nivel superior y una vez ahí ella ofreció llevarme al mío, por lo que subí del lado del copiloto y se produjo ese silencio, tan incomodo pero a la vez tan familiar, que finalmente me hizo decirme a mí mismo que un beso nunca ha dañado a nadie.

Comenzamos a besarnos con la timidez natural de un primer beso pero rápidamente mi pulso se aceleró y con ello mis inhibiciones disminuyeron. Al principio su reacción se notó llena de dudas, pero habíamos platicado ya tanto de este momento que pronto decidió dejarse llevar.

Abrí los ojos un momento y alcancé a ver que ella los abría también y que sonrió. Aquellos ojos que me habían gustado tanto y que entonces empezaban a activar mi memoria. Coloqué mi mano en su cuello y comencé a hacer presión, suavemente pero con firmeza. »Mmmm sexy…« dijo ella entre besos, mientras los recuerdos llegaban uno a uno con más velocidad cada vez.

Con sutileza ejercía cada vez más presión y pude ver claramente en mi memoria: @gaby_bowie —ojos café con líneas claras—, se me ocurrió hacerlo mientras paseábamos juntos una noche por la Condesa; fue mi primera vez y me precipité demasiado, casi sin disfrutarlo, casi prosaico.

Ella seguía sin oponer mayor resistencia cuando vino a mi mente @anawalker —ojos negros e imponentes—, a quien conocí cuando vino de Puebla a una fiesta twittera y yo acompañé de regreso a la central camionera; no volvió a casa.

Recordaba a @soulmininova —ojos color verde aceituna—. Viajé hasta León para conocerla y hacer esto en una ciudad desconocida fue un riesgo absurdo que no volvería a correr; y mientras tanto, sentía como @rositaFashion empezaba a notar la falta de aire y a desesperarse.

Seguía recordando: @bluesblip —ojos café diluido—, ni siquiera llegamos al lugar donde íbamos a cenar; @bgoodesound —ojos color miel bajo un sombrero—, en la habitación de un hotel de paso.

Finalmente, sentí cómo con desesperación @rositaFashion se separaba de mí, y esos grandes ojos me miraban con una expresión de pavor y súplica, humedeciéndose con lágrimas con las que reconocía que su muerte se aproximaba.

En el momento de su último estremecimiento, todo quedó claro. Recordé perfectamente a @LaPorter; había sido yo quien la había matado. Ahora veía perfectamente cómo terminando aquel café la acompañe a su coche, al otro lado del parque, y con la misma mano que ahora sostenía el cuello de @rositaFashion, me había encargado de cortar su respiración y terminar con su vida.

Estaba ante el objeto de mi deseo y origen de mi debilidad. Con un movimiento que tenía ya perfectamente dominado, utilizando tan sólo tres dedos, tomé uno a uno sus ojos, sacándolos de sus órbitas en cuestión de segundos, mientras aún conservaban su temperatura.

Aún con sangre en mis manos, no pude resistir tomar el celular y repetir el update:

#YoConfieso que tengo una debilidad por los ojos grandes.

Sin embargo dejé para mí la conclusión: »su sabor es único cuando aún palpitan dentro de la boca«.


Este cuento fue mi participación en el concurso Asesinos Cereales, organizado para y por twitteros mexicanos.

En conclusión, quedé en segundo lugar, aunque tengo mi queja, pues el primer lugar tenía una ortografía y redacción nefasta. En fin, me sentí muy bien creando algo así y me di cuenta que sí tengo potencial para escribir.

B.

If you’re going to do something, do it well, and leave something witchy.
Charles Manson.

Un rato de soledad

// December 29th, 2009 // 3 Comments » // Autobiográficos

Después de la sobrecogedora semana de brindis, fiestas, cenas, convivencias, abrazos y extrema armonía y buena-onda tenía urgencia de un rato para mí…

Amo mi soledad, mi espacio, mi silencio lleno con mi música y estoy disfrutando enormemente este momento: Dark Side Of The Moon de Pink Floyd al más alto volumen que dan las bocinas de mi laptop, chocolate, cigarros, un whiskey Dewar’s 12 —que me regaló Efraín por mi titulación— y por supuesto, en pijama.

Ya mañana y pasado mañana empezarán otra vez festejos, abrazos y felicitaciones… Esta tarde es para mí.

What whiskey will not cure, there is no cure for.
Irish Proverb

Sólo cenizas

// December 28th, 2009 // 5 Comments » // Autobiográficos, Críticos, Filosóficos

Estoy convencido de que cada persona tiene su muy particular manera de llevar el luto; depende de tradiciones, influencia de la gente que te rodea, emotividad propia y un sin fin adicional de factores.

En mi casa se contraponen dos maneras radicalmente opuestas de ver esto:

Por un lado la familia paterna, particularmente mi abuela, son muy aferrados a los recuerdos tangibles. Bien se le puede llamar mementos, cursilerías o basura. Por poner un ejemplo, mi abuela conserva el primer zapatito de cada uno de sus 5 hijos. Tiene su diminuta casa inundada de fotos de todos los hijos y nietos, y una sección con un sentimiento como de altar, dedicada a mi abuelo y a mi padre.

En el extremo opuesto están mi mamá y mi hermano. También muy sentimentales, sin embargo totalmente desapegados a cualquier recuerdo tangible. El mejor ejemplo es que dentro de mi casa no existe una sola fotografía de mi papá; todo lo que hay está en álbumes dentro de cajas. La explicación de ambos es que tener ese tipo de cosas les duele porque les llena de recuerdos.

Yo me siento en un punto intermedio. Guardo muchas cosas de mi papá: sus pipas, sus estilógrafos, pines, credenciales… Cosas sin mayor utilidad, pero sí un reflejo de lo que él era cuando lo tuve. Cosas que me lo recuerdan directamente.

La diferencia es que a mi no me duele recordarlo. Al contrario, siempre que inadvertidamente me encuentro alguno de estos objetos que le pertenecieron sonrío, disfruto el flashazo de recuerdos y atesoro el aún poder ver su cara si hago un ligero esfuerzo.

Todo esto es porque hace rato me contactó un primo para informarme que moverían las cenizas de mi abuelo y de mi papá, de la iglesia en la que están a otra. Mi abuela y mis tíos quieren hacer algo muy ceremonioso para este traslado… A mi me parece intrascendente.

No sólo eso. Mi primo me dijo que ambas cenizas iban a estar en su casa, por si quería pasar a verlas antes.

Imaginé la escena: Todos sentados en la sala, ambas urnas en la mesa de café, silencio sepulcral y lágrimas en los ojos de todos… Definitivamente no quiero ir.

Se que muchos de ellos verán mal mi ausencia en tan importante evento, pero para mí esas urnas no son mi papá ni mi abuelo… Son simplemente cenizas en un bote de metal.

Para mí lo importante es que quien soy es resultado evidente de su influencia, no solo genética sino también moral, intelectual, racional, etc. Eso jamás dejará de ser parte de mí y eso no está en las cenizas… Simplemente tengo que verme al espejo, escuchar mi voz, detenerme a analizar algo con ojo estético y ahí están, presentes los dos.

En fin, creo que es un estereotipo que rompo, una manera personal de ver la muerte y la trascendencia.

If I die tomorrow I’d be alright because I believe that after we’re gone the spirit carries on
Dream Theater

2009

// December 28th, 2009 // 1 Comment » // Autobiográficos

No me encanta la idea de hacer un recuento del año y presumirlo a todo mundo… Me siento VH1, pero lo haré para ejercitar mi memoria y para tener en unos años recuerdo escrito de lo sucedido y en orden.

Enero
  • Rosca de reyes en mi casa
  • Viaje a Monterrey y certificación en OS X Server
  • Concierto de Luis Miguel con Diana
  • Comienzo a andar con Diana
Febrero
  • Coincide otra vez: Steelers campeones cuando acabo de terminar con Mariel
  • Concierto de Iron Maiden con mis amigos
  • Comienzo con la responsabilidad de la página del PFLSR.
Marzo
  • Viaje a Chihuahua para grabar emisión de Beta3
  • Presión del ITAM para titulación. Decido retomar mi tesis
Abril
  • Viaje a Tampico por semana santa
  • Concierto de Los Fabulosos Cadillacs con Diana
  • Reunión de ex-Rondallos en mi casa
  • Comienza el terror por la influenza y mi adicción por twitter
Mayo
  • Abro este blog
  • Comienza el PFLSR
  • Fiesta de Clarss por su titulación
  • Vendí al Pequeño Bastardo, mi Clío de casi 6 años
  • Serenata a Diana por 4 meses
  • Entrega del manuscrito completo de la tesina
  • Comida con los PFLSRs en el Trastevere y regalo de cumpleaños adelantado
Junio
  • Mi cumpleaños y la mega fiesta que organicé
  • Concierto de Metallica con Clarss y Dulce
  • Graduación de mi primo en Cuernavaca
  • Comida en el Coox Hannal donde vuelvo a fumar y defino un cambio de rumbo
Julio
  • Termino con Diana
  • Empiezo a correr… Ejercicio por primera vez
  • Voy con Dulce a ver a Sátiro
  • Diseño los cheques jumbo
  • Termina el PFLSR… Un día único
  • Dulce decide por Moritz
  • Conozco a Glugli
  • Retiro temporal de Twitter, fiesta de Dmitri y de Julieta con Alma
Agosto
Septiembre
  • Salida con Mafer
  • Fiesta de Gaby Arcos en La Condesa… Comienza asunto con JBA.
  • Examen profesional de Mariana Pineda y su fiesta en el Desierto de los Leones. Cierre en La Comandancia
Octubre
  • Mi examen profesional
  • Comida de ingenierías del ITAM
  • Por la gripa se me va un cumpleaños importante
  • 3er aniversario de La Comandancia y remodelo su página
  • La semana de los chicos del Bayern
  • Voy con Clarss al ESG. Se nos ocurre la Twittposada
Noviembre
  • Viaje a Phoenix para NetApp Insight
  • Yankees campeones
  • Concierto de The Killers con amigos
  • Concierto de AC/DC con amigos y Clarss
  • Titulación de mi hermano. Le hago brownies
  • Gaby Arcos se va a Francia
  • Noche de Líderes del PFLSR
  • Boda de una amiga de JBA
  • Salida con Reg
Diciembre
  • Conozco a Safo
  • Viaje de vacaciones a Ruidoso, Nuevo México
  • Aprendo a esquiar
  • Cena navideña del PFLSR
  • Me toca ser Santa en la cena de la familia Niño
  • Hago galletas de Gengibre para intercambio de la familia Prieto

Definitivamente, aunque fue un año complicado, fue bueno para mí en muchos aspectos. Un final pedregoso en los temas sentimentales, pero ya se arreglará todo.

B.

Canciones asesinas

// November 9th, 2009 // 3 Comments » // Autobiográficos, Filosóficos

Creo que un buen músico (o una buena banda) no se define por el número de notas por segundo que toca, o por los decibeles que pueden dar sus equipos de sonido… Incluso ni siquiera por el número de discos o boletos vendidos.

A mi gusto, una de las cosas más importantes para definir a un buen músico, como artista, es su capacidad de tocar fibras sensibles de quienes lo escuchan, su capacidad de conmover y de hacer que la gente se identifique con aquello que están oyendo.

Eso lo constaté ayer (8 de noviembre, 2009) en el concierto de The Killers. Definitivamente no es una banda de virtuosos, no tienen el espectáculo hiper-producido de KISS o Michael Jackson, no tienen records asombrosos de ventas (al menos no con su último disco) y sin embargo durante el concierto llegaron a tocar mi sensibilidad y provocaron que ahí, en el clímax del concierto, comenzara a llorar.

¿Cómo sucedió esto? Hasta yo me sorprendí, traté de controlarlo primero y de disimularlo después, y simplemente no lo logré.

Comenzó con “Dustland Fairytale”. Es una canción del último disco, con una melodía bonita, pero sobre todo con una historia de romántica de fondo, pues la canción habla de la historia de amor entre los padres de Brandon Flowers, de una manera idealizada, viendo a sus padres como una Cenicienta y un Principe pero de los años 60.

Sin embargo lo conmovedor de la canción es como concluye la canción con el conocimiento de que esta historia contemporánea de hadas terminará por el cáncer en el cerebro que padece su madre.

Ve el video, lee la letra.

Con los últimos acordes de esta canción, ligaron un fragmento de “Can’t Help Falling In Love” de Elvis Presley. No dudo que exista alguna referencia a la historia de sus padres y fue muy emocionante escuchar a todo el Palacio de los Deportes cantar esta vieja canción.

Esta canción es también una de las importantes en mis historias. La dediqué a alguien hace varios años ya y fue imposible evitar que mi pensamiento fuera a ella y a esos viejos recuerdos.

En este punto ya se humedecían mis ojos pero era muy controlable y discreto.

Ve el video de una versión de Pearl Jam. Lee la letra.

El quiebre llegó con “Read My Mind” del disco “Sam’s Town”.

Esta canción también es especial dentro de mi imaginario personal por muchas razones, pero la más importante es el fragmento que dice:

I don’t mind, if you don’t mind
Cause I don’t shine if you don’t shine

De algún modo estas palabras me parecen una de las cosas más románticas y sin embargo simples que se le pueden decir a alguien; desde que lo razoné así he querido que alguien que las vea del mismo modo me las diga.

Lo importante es que esas palabras se las había dicho alguna vez a la famosa #Ella de twitter y eran justamente #Ella y su novio quienes estaban parados junto a mí en el concierto.

Ahora #Ella es una de mis más importantes amigas, y me llena de gusto verla tan contenta con su novio —resulta que el tipo incluso me cae muy bien— y he superado todo aquello, sin embargo la acumulación de sentimientos, escenas sacadas de mi memoria, referencias a otras canciones y momentos (no solo con #Ella, sino en general), terminaron por hacer imposible que no llorara, que pudiera disimularlo, pero al final incluso eso disfruté mucho…

Ve el video. Lee la letra.

Un simple grupo de canciones habían llegado a conmoverme y hacerme sentir muy vivo. Bravo Killers, son grandes.

Continuaron con “When You Were Young”, dejé las lágrimas y canté a todo volumen por el resto del concierto, pero ya había sucedido: El concierto se había convertido en inolvidable.

I wanna breathe that fire again!
Read My Mind – The Killers

¿Qué sigue?

// October 29th, 2009 // 12 Comments » // Autobiográficos

Este post es en extremo personal. Si no te gusta leer de dramas, tragedias o intimidades escapa ahora mismo, pues el objetivo de esto es más de autoanálisis que de comunicación.

truenoHace casi un año terminé con una niña con la que duré ocho años y medio. En algún momento (mucho tiempo antes de terminar) creí que era el amor de mi vida, pero su desinterés en mí y su escala de prioridades tan distinta a la mía hicieron que yo decidiera terminar de una vez por todas.

Me siento liberado e incluso un paso más cerca de la felicidad ahora que no estoy con ella; sin embargo, dejó en mi personalidad y en mi cabeza muchos fantasmas, inseguridades y miedos.

Muy poco tiempo después conocí a otra niña. Fue auténtica atracción —no amor, no se si eso exista— a primera vista. Me sorprendí a mí mismo venciendo mi timidez para hacer todo por conocerla y encantarla.

Más sorprendente aún: funcionó. Pese a un accidente que tuve con ella el mismo día que la conocí, en cuestión de semanas estábamos juntos.

corazónEra una diferencia abismal en todo sentido con respecto a la relación anterior. Me daba orgullo entrar a cualquier lugar con ella, teníamos conversaciones muy interesantes, me hacía sentir muy bien.

Tan confiado estaba yo en lo que sentía que llevé la relación como me gusta hacerlo, entregándome al 100%, sin dudarlo, sin dar a medias… Y tal vez eso fue demasiado para ella. La diferencia de edades, de actividades, de intereses y mi total intensidad la abrumaron y ella comenzó a construir una barrera y alejarme.

Decidí apartarme de ella antes de lastimarla con alguna tontería o dejar que ella me lastimara. Se hacían presentes los fantasmas de inseguridad y miedo heredados de la relación anterior.

acrossEn esa misma época me crucé con #Ella —como la llamaba en Twitter— un amor platónico de años atrás que parecía que iba a fraguarse en algo real. Una gran amiga que quise convertir en algo más.

Y nuevamente me abrí por completo, saqué mis mejores detalles, mis romances, mis líneas… Sin miedo. Y sucedió todo lo contrario a lo que hubiera querido. #Ella decidió que no era el momento para algo entre nosotros.

Ahora veo que eso en realidad fue a mi favor, #Ella es una de mis mejores amigas, he superado el enojo y además veo que de haber estado con ella en aquel momento, no hubiera tenido la relación trascendente y duradera que yo quería.

Así llegué al día de hoy. Lastimado, con miedo, inseguridad y sin saber qué sigue.

Se que me enamoro con tan sólo un guiño —por eso dicen lo de corazón de multifamiliar— pero también me desencanto con detalles triviales.

Se que me gustan muchas, muchísimas mujeres.

Se que con persistencia, estrategia, dedicación podría conquistar a muchas de esas niñas que me gustan.

Sin embargo… Tengo miedo y agotamiento emocional.

Me da miedo abrirme por tercera vez y volver a sentir que no es tan importante para ella como para mí; miedo de avanzar y ver que no buscamos lo mismo; miedo de volver a perder.

Y tengo un agotamiento emocional que me quita las ganas de empezar de cero otra vez; me quita las ganas de cortejar a alguien, de caerle bien a sus papás y amigas, de hacerla emocionarse, de mandarle mensajes, tener detalles, etc.

¿Podré vencer el miedo y el cansancio?

eliePensaría que si llega la niña correcta esos dos factores desaparecerán instantáneamente, pero se que hoy hay más de una niña maravillosa en el horizonte, que fácilmente podrían interesarme en serio, pero que yo mismo evito dejar que eso suceda.

Además, soy un coqueto compulsivo. Lo siento mucho si lo he hecho así contigo y de pronto simplemente doy un paso hacia atrás. Creo que es fruto de la inseguridad, que cuando veo un espacio para coquetear lo hago para sentirme mejor conmigo mismo. Y luego, si todo funciona, me cierro por el miedo, y si no funciona, persisto para no hacerle daño a mi orgullo.

Pensándolo bien… ¿quieres evitarte un sinsabor? Aléjate de mi mientras compongo las cosas.

Como pensé el otro día: Mi corazón no es un multifamiliar. Es una enorme mansión que alguien abandonó y dejó la puerta abierta… Ahora cualquiera entra y sale a placer, pero nadie se queda.

B.

Quiero mi Elie.

Maybe you’ll get a replacement, there’s plenty like me to be found
Goodbye Yellow Brick Road – Elton John

No lo dejo

// October 19th, 2009 // No Comments » // Autobiográficos

Tiene más de un mes que no escribo. No me gusta la idea, pero me gusta menos aún la idea de escribir sólo por cumplir, sin que sea algo que realmente quiero expresar… sólo por rellenar.

Y no es que no haya habido cosas que me emocionen en este último mes; muy por el contrario, hay muchas novedades:

  1. Finalmente me titulé. ¡Ya soy ingeniero!
  2. Voy a viajar a Phoenix, por algo del trabajo, en dos semanas.
  3. Terminé el 3er libro de Thursday Next y ya ordené a Amazon el 4º y 5º.
  4. Estoy leyendo mi primer libro 100% en alemán.
  5. Esta semana es el 3er aniversario de La Comandancia.
  6. Los juegos de mesa y de rol están poniéndose muy bien.
  7. En cuestión de 3 semanas veré dos conciertos muy esperados: The Killers y AC/DC.
  8. Estoy contento por el cierre de LyFC.

Y aún con todo esto, no se me ocurre armar un post completo dedicado a cualqueira de estos temas.

En fin, no dejo mi blog, pero tampoco escribo como si fuera obligación. Ya vendrá algo.

B.

The secret of getting ahead is getting started. The secret of getting started is breaking your complex overwhelming tasks into small manageable tasks, and then starting on the first one.
Mark Twain

La gente que me gusta

// September 18th, 2009 // 2 Comments » // Autobiográficos, Filosóficos

Don Alberto Núñez

El siguiente texto de Mario Benedetti lo escuché, en un momento de crisis emocional, de boca de Don Alberto Núñez Esteva —toda una eminencia y un auténtico líder en el país— durante una sesión del PFLSR en el que participé como Staff.

Confieso que ese día no había pasado de la cuarta línea y tuve que abandonar la sala con lágrimas en los ojos, pero tiempo después busqué el texto para poderlo leer con más tranquilidad y en un momento más oportuno, y este viernes se los comparto, esperando que mueva en ustedes algo.

La Gente Que Me Gusta…

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuído.

Obviamente no puedo decir que yo cumpla todos esos puntos, tengo mil carencias; sin embargo juro que trabajo para ser ese tipo de gente.

Unidos en lo Esencial
Alberto Núñez Esteva