// October 29th, 2009 // 12 Comments » // Autobiográficos
Este post es en extremo personal. Si no te gusta leer de dramas, tragedias o intimidades escapa ahora mismo, pues el objetivo de esto es más de autoanálisis que de comunicación.
Hace casi un año terminé con una niña con la que duré ocho años y medio. En algún momento (mucho tiempo antes de terminar) creí que era el amor de mi vida, pero su desinterés en mí y su escala de prioridades tan distinta a la mía hicieron que yo decidiera terminar de una vez por todas.
Me siento liberado e incluso un paso más cerca de la felicidad ahora que no estoy con ella; sin embargo, dejó en mi personalidad y en mi cabeza muchos fantasmas, inseguridades y miedos.
Muy poco tiempo después conocí a otra niña. Fue auténtica atracción —no amor, no se si eso exista— a primera vista. Me sorprendí a mí mismo venciendo mi timidez para hacer todo por conocerla y encantarla.
Más sorprendente aún: funcionó. Pese a un accidente que tuve con ella el mismo día que la conocí, en cuestión de semanas estábamos juntos.
Era una diferencia abismal en todo sentido con respecto a la relación anterior. Me daba orgullo entrar a cualquier lugar con ella, teníamos conversaciones muy interesantes, me hacía sentir muy bien.
Tan confiado estaba yo en lo que sentía que llevé la relación como me gusta hacerlo, entregándome al 100%, sin dudarlo, sin dar a medias… Y tal vez eso fue demasiado para ella. La diferencia de edades, de actividades, de intereses y mi total intensidad la abrumaron y ella comenzó a construir una barrera y alejarme.
Decidí apartarme de ella antes de lastimarla con alguna tontería o dejar que ella me lastimara. Se hacían presentes los fantasmas de inseguridad y miedo heredados de la relación anterior.
En esa misma época me crucé con #Ella —como la llamaba en Twitter— un amor platónico de años atrás que parecía que iba a fraguarse en algo real. Una gran amiga que quise convertir en algo más.
Y nuevamente me abrí por completo, saqué mis mejores detalles, mis romances, mis líneas… Sin miedo. Y sucedió todo lo contrario a lo que hubiera querido. #Ella decidió que no era el momento para algo entre nosotros.
Ahora veo que eso en realidad fue a mi favor, #Ella es una de mis mejores amigas, he superado el enojo y además veo que de haber estado con ella en aquel momento, no hubiera tenido la relación trascendente y duradera que yo quería.
Así llegué al día de hoy. Lastimado, con miedo, inseguridad y sin saber qué sigue.
Se que me enamoro con tan sólo un guiño —por eso dicen lo de corazón de multifamiliar— pero también me desencanto con detalles triviales.
Se que me gustan muchas, muchísimas mujeres.
Se que con persistencia, estrategia, dedicación podría conquistar a muchas de esas niñas que me gustan.
Sin embargo… Tengo miedo y agotamiento emocional.
Me da miedo abrirme por tercera vez y volver a sentir que no es tan importante para ella como para mí; miedo de avanzar y ver que no buscamos lo mismo; miedo de volver a perder.
Y tengo un agotamiento emocional que me quita las ganas de empezar de cero otra vez; me quita las ganas de cortejar a alguien, de caerle bien a sus papás y amigas, de hacerla emocionarse, de mandarle mensajes, tener detalles, etc.
¿Podré vencer el miedo y el cansancio?
Pensaría que si llega la niña correcta esos dos factores desaparecerán instantáneamente, pero se que hoy hay más de una niña maravillosa en el horizonte, que fácilmente podrían interesarme en serio, pero que yo mismo evito dejar que eso suceda.
Además, soy un coqueto compulsivo. Lo siento mucho si lo he hecho así contigo y de pronto simplemente doy un paso hacia atrás. Creo que es fruto de la inseguridad, que cuando veo un espacio para coquetear lo hago para sentirme mejor conmigo mismo. Y luego, si todo funciona, me cierro por el miedo, y si no funciona, persisto para no hacerle daño a mi orgullo.
Pensándolo bien… ¿quieres evitarte un sinsabor? Aléjate de mi mientras compongo las cosas.
Como pensé el otro día: Mi corazón no es un multifamiliar. Es una enorme mansión que alguien abandonó y dejó la puerta abierta… Ahora cualquiera entra y sale a placer, pero nadie se queda.
B.
Quiero mi Elie.
Maybe you’ll get a replacement, there’s plenty like me to be found
Goodbye Yellow Brick Road – Elton John