// June 2nd, 2009 // 4 Comments » // Autobiográficos
Hoy entregué una versión completa de mi tesina a mi asesor; me marcó unos últimos detalles: cositas de formato, unas definiciones que no tengo completas, cuestiones sencillas que hacen que prácticamente se considere listo el trabajo.
Además de esto, me falta también programar la aplicación que es el tema central de la tesina, pero creo que eso me lo aviento en unas cuantas horas así que no me agobia aún demasiado.
En cambio, lo que si me agobia, es lo que sigue. Resulta que este asunto de titularse va más allá de costoso, es caro, muy caro.
Mi primera sorpresa fue que para liberar el servicio social (sí, lo hice hace dos años y apenas estoy entregando las cartas, so what?) hay que pagar una carta de porcentaje de créditos (pero si ya acabé la carrera, lo juro) que cuesta $190 pesos.
No me cayó en gracia esta noticia, pero más adelante cuando me mostraron la lista de cosas que tengo que empezar a revisar para convertirme en ingeniero ASAP los casi doscientos pesos de la carta me parecieron migajas.
Entre peras y manzanas, pitos y flautas, X y Y, fotos, trámites, impresión de un número mínimo de tesinas, etc, se me van a ir mínimo unos $15,000 pesos. Eso, sin pensar en comprar aunque sea una botella de Padre Kino para brindar con alguien esta singular ocasión.
Por eso el título de este post, In The Flesh ya que al salir hoy del ITAM solo pensaba en las primeras líneas de esta canción de Pink Floyd:
So ya, thought ya might like to go to the show?
Así que pensaste que te gustaría ir al show? Bueno, creo que vendí al Pequeño Bastardo (mi Clío, llamado así en honor a Lil’ Bastard) en buen momento. Estrenar coche vendrá después.
Ni modo, esta es la vida real… Ya con esta rola pegada, decidí que esta mañana me aventaré el Is There Anybody Out There (The Wall Live) completito.
Bernardo.
Hey, teacher, leave the kids alone!
Pink Floyd