Estoy harto
// September 15th, 2009 // 17 Comments » // Críticos, Filosóficos
El día de hoy (15 de septiembre del 2009) he leído en twitter una inmensidad de comentarios del estilo “No hay nada que celebrar”, “Estado Fallido”, etc.
Que fácil le resulta a la gente repetir opiniones mal fundamentadas, que suenan radicales, pero que sirven de absolutamente nada. Todos sabemos que el país está atravesando por momentos sumamente difíciles, que no estamos convencidos de las estrategias que ha tomado el gobierno, que la política en México parece un mal sketch de Saturday Night Live pero… ¿De qué sirve estarlo gritando a los cuatro vientos todo esto?
¿Tienes idea de qué es realmente une Estado fallido? ¿Tienes noción de cuán difícil es pasar una reforma en el congreso, por mas nimia que sea? ¿Te queda claro que la situación mundial hace que México esté nadando contra corriente? Entonces deja de ser parte del problema y empieza a ser parte de la solución y definitivamente, ponerte una camiseta de contra-cultural, pseudo-revolucionario, denunciante de los problemas del gobierno NO AYUDA.
¿Quieres hacer algo de auténtica utilidad? Hay mil cosas frente a ti:
- Antes que nada, infórmate bien, de varias fuentes confiables, pero sin descartar las demás fuentes (incluso los imbéciles pueden enriquecer tu punto de vista).
- Haz tu trabajo. Haz tu trabajo bien. Haz tu trabajo bien y a tiempo. Sal de la maldita mediocridad.
- Empieza resolviendo los problemas en tu casa: ¿Falta de agua? Cuídala más tú mismo. ¿Desempleo? Si tú tienes uno, agradece y cuídalo; si no lo tienes no dejes de capacitarte, no dejes de intentar, autoempleate, haz uso de ese famoso ingenio mexicano.
- Únete a alguna asociación civil; seguro encontrarás una que esté trabajando sobre los problemas que más te preocupan, y si no existe, muévete y comiénzala.
- No ataques al gobierno, al menos no lo ataques ciegamente. Propón a través de un monitor ciudadano o algún foro donde tus quejas lleguen a quien está cometiendo errores.
- Denuncia. Denuncia todo: Corrupción, robos, asaltos, mal servicio y malos productos (ante PROFECO).
- Y sobre todo: SE ÉTICO. Si cada mexicano actuara éticamente, el cambio sería una bola de nieve creciendo.
Quiero aclarar que detesto el patrioterismo. Soy enemigo de las imágenes de héroes nacionales que nos heredó el positivismo post-revolucionario, y creo que no resuelve nada ‘ponerse la verde’, gritar ‘Viva México’ o poner un iconito de la bandera mexicana a tu avatar de twitter.
Estamos en un punto donde sólo nos queda seguir luchando con todo y esperar que alineando todos nuestros esfuerzos podamos vencer a la corriente que viene en contra, o rendirnos y dejar que nos trague cualquier otro país que se atreva a intentar poner orden en México.
Lo que empieza a preocuparme es que esas ideas pseudo-revolucionarias se están filtrando a as cabezas de miles de personas y la crisis, la sequía, los drenajes desbordados, la influenza, en fin, todos los malos chistes que han formado el día a día del 2009, están montando el escenario perfecto para que, justo hoy en un año, algún pendejo con iniciativa quiera dar un paso al frente y armar una tercera revolución.
Seguro muchos están pensando “eso es lo que se necesita”. NO, no puede ser. Quizá eso cambiaría las estructuras, reacomodaría el poder e incluso parecería que podríamos mejorar. Pero piénsalo bien…
- Muchos problemas que arrastramos ahora son efecto de la Revolución Mexicana y los ‘héroes’ que de ella surgieron.
- Reconstruir al país después de una guerra civil sería como dar un paso atrás de unos 50 a 80 años. Infraestructura dañada, muertes, temor, luchas de poder. No tenemos tiempo ni recursos para esas cosas.
- Nos arriesgamos a una intervención. ¿Quién te garantiza que Estados Unidos, por temas de ’seguridad nacional’ o ‘restauración de la libertad’ no intentaría una conquista estilo Risk?
Es como la gente que dice ‘ojalá que la selección mexicana no vaya al mundial’. Estoy de acuerdo, no han jugado bien y tal vez no lo merezcan, pero piensa un segundo en la derrama económica que será menos sustanciosa si las televisoras, refresqueras, bancos y demás empresas no tienen una selección nacional metida en el evento deportivo del año.
Termino, no porque no tenga más ideas, sino porque extenderme más puede volverse demasiado confuso y no llegaría a tocar las fibras que busco tocar.
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
Mario Benedetti
